Editoriales
Entre el derecho, el presupuesto y la fé.
Entre el derecho, el presupuesto y la fé
Por el Prof. Juan Carlos Sánchez, Director Editorial de GACETILLAS ARGENTINAS Al igual que en ocasión de la sanción de la Ley Nº 23.515, que implantó el divorcio vincular, la Iglesia Católica vuelve a ensombrecer los derechos de las minorías. Ayer, los divorciados y los que pretendían divorciarse y hoy, los homosexuales, lesbianas, gays y travestis son los que ven amenazada la posibilidad de unirse en matrimonio en igualdad de condiciones con las personas heterosexuales. No es casualidad que la vieja cómplice de la dictadura militar, a la cual poco le importó el destino de las y los hijos de desaparecidos, hoy pretende erigirse en guardián de las y los niños bajo el lema "necesitan papá y mamá" mediante el llamado a la "guerra santa" por parte del Cardenal Jorge Bergoglio. Entre el derecho, el presupuesto y la fé podemos encontrar las razones para esta férrea oposición, la cual tiene una inusitada virulencia, aún mayor que la ofrecida en 1985. El derecho Históricamente, la Iglesia Católica siempre impuso ministros y gobiernos pero también leyes. Basta recordar la Ley Domingorena que estableció las bases para la Educación Privada en la Argentina y bajo la cual pudieron comenzar sus actividades diversas Universidades, tales como la Católica Argentina, del Salvador, de Morón y Católica de Salta, al igual que numerosos colegios parroquiales a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Desde el Cardenal Aramburu a la actual gestión del Arzobispado de Buenos Aires, el apoyo sistemático a la oligarquía y al poder económico en general fue propiciado por esta Institución y sus satélites laicos, como la Acción Católica Argentina. Y en esta oportunidad, sin dudas, prefiere dejar de lado nuevamente el viejo dicho: "Dad a Dios, lo que es de Dios y al César, lo que es del César" como también negar la personalidad humana, al igual que hicieron con los pueblos originarios durante la conquista española. El único derecho que conocen es el canónico y jamás aceptarán el Derecho de acuerdo a lo que establece la Constitución Nacional y nuestro ordenamiento jurídico salvo, claro está, que los beneficie con pingües privilegios. La imposición de normas y el desconocimiento de lo humano van de la mano en la institución de Torquemada, desde la Edad Media, para llegar desembozadamente al siglo XXI a través de un embate que prefiere, ante la cerrada oposición de la sociedad política y civil, el mal menor de la unión civil. Nuevamente, los operadores de la culpa hicieron de las suyas, al incorporar un proyecto en el seno del Senado de la Nación con la finalidad de detener lo que se viene: el matrimonio igualitario. Cabe destacar, y así se ha reconocido públicamente, que la Cámara de Senadores recibió el proyecto aprobado por la Cámara de origen, esto es, de Diputados y por ende, solamente puede revisar dicho proyecto como cámara revisora, de acuerdo a lo establecido por la Constitución Nacional. En consecuencia, el proyecto ingresado por los operadores eclesiales en el debate senatorial carece de plena validez por cuanto la Cámara solamente puede actuar de la manera antedicha. El presupuesto. Revisando el Presupuesto Nacional para el corriente año, nos encontramos con una asistencia financiera total de 2562 unidades de Arzobispo, Obispo, Seminarista y Sacerdote, con un presupuesto de $ 29.937.900, a lo cual deben sumarse los numerosos subsidios otorgados a las instituciones educativas católicas en todos los niveles jurisdiccionales, ya sean de orden nacional, provincial y municipal. Ello encierra una cuestión de poder que es significativo, por cuanto el alcance de la acción culpógena de la Iglesia llega a las capas medias y medias bajas de la población argentina, la cual es influída fuertemente por sus ministros. La homilía dominical del domingo y la convocatoria a la marcha del día de mañana a través de las escuelas católicas es un claro indicador de su poder sobre dicha franja poblacional. ¿Qué pasaría si se operase la definitiva separación de Iglesia del Estado ?. Indudablemente, perdería los jugosos fondos que percibe, los cuales se destinan a los sueldos de los ministros eclesiásticos y a las escuelas del culto, pero también sufriría un golpe mortal a su influencia sobre el pueblo porque los aranceles de éstas serían aumentados sustancialmente. De allí que la defensa de sus valores y la feroz ofensiva que se advierte, pues si a ello le sumamos la cuantiosa pérdida de fieles a raíz de los escándalos relacionados con la pedofilia sacerdotal y los numerosos cultos que proliferan en nuestro país, nos encontraríamos ante la debacle de la influencia eclesial sobre el gobierno, la sociedad política y la sociedad civil. Si la Iglesia puede hacer campaña política, es porque tiene los fondos necesarios para ello. No nos engañemos. No es solamente una cruzada bergogliana. ¿Con qué dinero pagarán los servicios del Foro de la Familia de España?. Nuevamente, el apoyo del Opus Dei, de la mano del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, es clave para acercar los recursos necesarios, si no alcanzaran los disponibles, incluyendo los estratégicos. La fé "Amaos los unos a los otros", dice un mandamiento, pero a los homosexuales, desde luego, bastante menos... La contradicción entre los principios teológicos y la falta de reinterpretación de los mismos son los que fundamentan la oposición al matrimonio igualitario. Pero nuevamente el tema del poder, la circunda porque se trata de demostrar a Roma que siguen la línea dura establecida por el Papa Benedicto XVI. A nadie se le escapa que el Cardenal Bergoglio era uno de los papables en ocasión de la muerte del Papa Juan Pablo II. Indudablemente, necesita reafirmar su adhesión a dicha fracción, para continuar siéndolo. Por otra parte, la necesidad de conservar la feligresía obliga a reafirmar el dogma de la fé cristiana en forma sustantiva, sin contar con el deseo de, una vez más, pretender inmiscuirse en la acción estatal aunque ello se convierta en feroz discriminación hacia una minoría cuyos derechos son conculcados sistemáticamente. Entre el derecho, el presupuesto y la fé, camina la obstinada cerrazón eclesial a un derecho que atañe a todas y a todos. Ahora, los senadores deben tomar partido y decidir si están junto al pueblo o contra él. Es una cuestión de poder. Pretenden erigirse en los conservadores de la sociedad, cuando solamente buscan continuar con sus privilegios. Por ende, y más allá del resultado legislativo, se impone la definitiva separación de la Iglesia y el Estado. No solamente por una cuestión dineraria, sino también para que nuestra sociedad pueda liberarse de vetustos cánones que acompañan los personeros del terror y de la muerte, incluyendo al poder económico y al poder mediático de los grupos concentrados. Por la igualdad, esperemos que la conciencia senatorial haga caso omiso a esta embestida, la cual hace un flaco favor a la democracia, aún burguesa, que se erige como otro ataque a la institucionalidad por otros medios. Add new comment
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POR AYER Y POR HOY, LA LUCHA CONTINÚA…
POR AYER Y POR HOY, LA LUCHA CONTINÚA…
Por el Prof. Juan Carlos Sánchez, Director Editorial de GACETILLAS ARGENTINAS
Un año más desde aquella noche fatídica en la cual comenzó la mayor tragedia argentina del siglo XX, cuyas consecuencias padecemos aún hoy en nuestro país. Pero también otro año más de continuidad democrática de las bases económicas y sociales de aquella dictadura, o de lo que algunos adjetivan como cívico – militar, a pesar de los tibios avances que ha efectuado el kirchnerismo desde el 2003 a la actualidad. |



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