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19 y 20: Entre el homenaje y los fantasmas del kirchnerismo.

Por el Prof. Juan Carlos Sánchez, Director Editorial de Gacetillas Argentinas
2001. Sin dudas, fue el año donde comenzaron a plasmarse algunas construcciones sociales, como producto de la política económica de Domingo Cavallo en clara continuidad con el menemismo y de rupturas, por el quiebre de la convertibilidad, de ese 1 a 1 engañoso que llevaría, en enero de 2002, a la pesificación asimétrica y al empobrecimiento de buena parte de la clase mierda, la misma que hoy adora la represión a los sectores populares.
El corralito y el corralón, junto a las necesidades básicas insatisfechas del pueblo, llevaron a acuñar el "piquete y cacerola, la lucha es una sola" durante las jornadas de ese 19 y 20 de diciembre de 2001. Pero también permitió una particular construcción política a través de las asambleas barriales y de las organizaciones piqueteras; algunas de las cuales, hoy subsisten como producto de los coletazos económicos de aquel año.
Si existe un ícono de esta pueblada, no cabe duda que "Pocho" Lepratti constituye el ejemplo de lucha a través de una construcción social destinada a morigerar los efectos de esa política económica que sumergió a los sectores populares de Rosario. "No tiren, sólo hay pibes comiendo". La feroz represión desatada contra el pueblo se llevaba a una vida llena de sueños e ilusiones en pos de los más humildes y que hoy cobra vigencia a través de la biblioteca que lleva su nombre.
Lo económico permitió esa rara conjunción entre sectores medios y populares que llevó a una pueblada histórica, la cual desafió a la clase política con el "que se vayan todos" pero hoy comprobamos "que volvieron todos" y no falta nadie... Las operaciones del duhaldismo permitieron romper las asambleas barriales. Era evidente el accionar de esos grupos de tareas, en la provocación hacia los sectores de izquierda con el fin de deslegitimarlos.
Para muchas y muchos, quedó claro que se trató de un golpe de Estado no tradicional, fomentado por el poder económico con la alianza de esa clase política que solamente buscó perpetuar sus intereses. De la mano del duhaldismo, con fuerzas de choque propias y otras provenientes del moyanismo, iba a dejar el poder el Presidente De la Rúa a bordo de un helicóptero, al igual que Isabel Perón en 1976.
La estrategia de la clase política fue apostar al desgaste de los sectores combativos. Los bancos quedaron felices. Se habían quedado con los dólares y supieron aguantar, entre rejas, vallados y tapiados de sus vidrieras, los reclamos del medio pelo. Los piqueteros, poco a poco, iban recibiendo los Planes Trabajar en forma discrecional en clave de cooptación, mientras las asambleas se iban diluyendo con el paulatino regreso del dinero a los sectores medios y con la infiltración de los servicios de inteligencia.
Sin embargo, la reconstrucción del sistema político, afectado por una severa crisis de representación, no fue fácil. Aún hoy subsisten los fantasmas del regreso de una pueblada. El tendal de muertos y heridos de aquellas jornadas, tanto por la represión como por las consecuencias económicas de la pesificación, está hoy en nuestro recuerdo. Desde las víctimas de las balas policiales a quienes pasaron de ser parte de la burguesía a simples cartoneros, solamente queda el homenaje a las y los caídos, y el olvido a las y los sumergidos en forma definitiva.
Pero los sectores piqueteros no se quedaron atrás. Y fue su lucha, la que provocó la caída definitiva de Duhalde tras las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda. No obstante, habían vuelto todos...
En ese regreso, el kirchnerismo ilusionó en el 2003. Para ello, esgrimió la bandera de los Derechos Humanos, robada a la verdadera militancia, a la que ponía el cuerpo en las horas difíciles de la Argentina. Pronto se comprobaría el doble rasero para esta categoría de derechos. Los Informes Anuales de CORREPI, desde aquel año, dan cuenta de la represión a la protesta social y de la protección política y judicial al gatillo fácil de las fuerzas de seguridad, las cuales todavía prosiguen con el manual de la Doctrina de la Seguridad Nacional.
Néstor Kirchner, primero y Cristina Fernández, después, apostaron a la cooptación como modo de asegurarse el poder. Al igual que el duhaldismo, compraron la memoria y luego, a los diferentes sectores postergados que, por un plan, decidieron sumarse a las filas kirchneristas.
El kirchnerismo y los fantasmas de 2001.
Más allá de la decisión histórica de "no reprimir" y de la "prohibición de usar armas de fuego", la represión continuó a través de las patotas. El Hospital Francés, las y los docentes de ADOSAC, y los petroleros de Las Heras pueden dar cuenta de ello. De la mano de las viejas patotas de la UOCRA o de los ferroviarios, la lucha popular continuó sumando nombres a la lista de víctimas de la represión.
Pero no es casualidad el estilo represivo kirchnerista. Resulta evidente que, a la par de sostener el capitalismo mediante la "burguesía nacional", primero y el "capitalismo en serio" actual, necesitaron y necesitan el disciplinamiento de los sectores combativos y de quienes continúan la lucha por un modelo diferente, por un socialismo que nos integre a todas y a todos.
Si bien establecieron políticas sociales activas, con presencia del Estado, a través de la Asignación Universal por Hijo, la Asignación a la Mujer Embarazada y la jubilación a las amas de casa, la alianza con el poder económico continúa inalterable para dar paso a la megaminería y a la sojización de la economía. El kirchnerismo se abrazó con Peter Monk, el CEO de la Barrick Gold y con Pedro Blaquier, el colaboracionista civil de la dictadura y dueño del Ingenio Ledesma. Ahora tiende puentes con la UIA, a través de su Presidente, José Ignacio de Mendiguren, ex - Ministro de la Producción de Duhalde...
Pero estas políticas estatales tuvieron, y tienen, una razón de ser. Caló hondo el fantasma del 2001. Si existe una preocupación en la clase política es, precisamente, que se venga otra pueblada. Más aún, cuando las luchas se suceden, desde el surgimiento de sindicatos combativos, como los del Subte y de la construcción, a través del SITRAIC a las luchas de las asambleas medioambientales en Famatina y Andalgalá.
Ese es el miedo actual del kirchnerismo. Por eso, tampoco es casual que se trate un proyecto de reforma al Código Penal que permita calificar de terrorista a la protesta social. Se vienen tiempos difíciles para la economía argentina, teniendo en cuenta el contexto internacional donde resulta previsible la baja en las cotizaciones de los commodities; entre ellos, la soja...
El año que se avecina estará plagado de conflictos sociales y entonces, necesitan la herramienta para reprimirlos. Nada mejor que encerrar a quienes participan de ellos. Porque tienen miedo que se acabe el tiempo del desgaste, a lo cual han apostado al igual que el duhaldismo en su momento.
A pesar que la represión a través del Código Penal se inició en el 2003, ahora optaron por la profundización de la judicialización con un leve maquillaje a la redacción del Art. 41 que no convence. Si bien aducen que no podrá ser aplicado por las gobernaciones provinciales, nos cabe el beneficio de la duda: ¿Gioja, Beder Herrera, Insfrán o Zamora no la mandarán a utilizar a través del Poder Judicial de sus provincias?. Pregunta que tiene una sola respuesta: la utilizarán para el control social a quienes luchan en sus provincias contra la megaminería, los desmontes y la expulsión de los pueblos originarios de sus tierras, porque forman parte de la alianza con las empresas transnacionales y los terratenientes de sus provincias. Seguramente, como hemos explicado en la última nota "Gobernar es criminalizar", sobrevendrá un conflicto de competencias pero el impulso procesal de las Procuraciones provinciales llevará al procesamiento de las y los luchadores por parte de la Justicia Federal, hasta que éstos demuestren que sus acciones son parte del ejercicio del derecho constitucional de petición a las autoridades.
Ayudando a Macri.
Más allá de los escarceos por la transferencia del Subte y de la discusión sobre la quita de subsidios a la Ciudad, Macri recibiría la posibilidad de impulsar el procesamiento de quienes se oponen a su gestión. Desde los docentes a los médicos y enfermeros, existe un amplio abanico de potenciales luchadores que pueden pasar largos días a la sombra.
Al igual que lo manifestado anteriormente, y teniendo en cuenta que han impulsado causas contra luchadores populares y representantes sindicales, el kirchnerismo le brinda una herramienta significativa para reprimir. Por supuesto, el macrismo sumamente agradecido si se llega a sancionar la modificación del Código Penal...
Ocurre que apenas iniciado el año próximo, en el mes de febrero, volverá a recrudecer el conflicto docente tras la eliminación de las Juntas de Clasificación y la previsible puja salarial para el año próximo. Y nuevamente aparecerán los paros, pero también las listas negras como ocurrió en Famatina.
Con la sanción de la nueva ley antiterrorista, el miedo a ser encarcelado operará significativamente para disuadir la realización de paros. Y lo mismo ocurrirá a nivel nacional.
Medios alternativos en peligro.
Si bien la Ley de Medios contempla parcialmente a los medios no comerciales, producto de la militancia, éstos también corren serios riesgos. Matar al mensajero, suele ser la consigna del kirchnerismo cada vez que se difunden aquellas cuestiones sociales que dan cuenta de la realidad. Y sin dudas, constituye otro fantasma del 19 y 20.
Muchas y muchos se informaron de los hechos del 2001 a través de los incipientes medios que hoy informan sobre aquello que los multimedios suelen esconder. Hoy, las emisoras de radio comunitarias y populares, junto a las televisoras digitales y los sitios informativo en formato digital, forman parte de una red informativa que desmiente a Clarín y La Nación.
Incluso, correría peligro este cronista, tan sólo porque da cuenta de los conflictos obreros y sociales o de las necesidades de las personas con discapacidad.
Sin dudas, el Gobierno Nacional y los gobiernos provinciales aprovecharán para acallar estas voces, las cuales vienen denunciando los diferentes negociados y las omisiones y violaciones a los Derechos Humanos desde la pueblada, mediante la excusa del "aterrorizamiento" de la población.
Si bien son considerados medios menores por el AFSCA, nadie puede asegurar que no se vendrá una avanzada contra los medios comunitarios y populares habida cuenta de su profunda influencia en el ámbito local y regional.
Con seguridad, y más allá de la libertad de expresión, derecho que será violentado con la sanción de la ley en el Congreso Nacional, es posible que vuelva la autocensura. Igual que durante la dictadura, pero en democracia...
Las acciones informativas de estos medios constituyen otro fantasma del kirchnerismo. Saben que nada podrá ocultarse, porque darán cuenta de esa realidad que pretenden esconder: el hambre, la pobreza y la indigencia de vastos sectores populares, mediante el clientelismo y las presiones de los funcionarios.
Homenaje y fantasmas tomados de la mano.
El 19 y 20 de diciembre de 2001 fueron la ocasión para intentar frenar a la democracia burguesa. No pudo ser posible. El "que se vayan todos" dió lugar al "que vuelvan todos" y tal como expresaba el compañero Gustavo Robles, en su "Pequeño balance a diez años del estallido", debemos seguir la lucha para "echarlos a todos".
Y el mejor homenaje al "Ángel de la bicicleta", a "Petete" Almirón, y a todas y todos los caídos en ambas jornadas, sin dudas, es continuar la lucha. Hacerles saber que el fantasma del 2001 está vivo, está presente más que nunca.
El homenaje a ellas y ellos, y los fantasmas del kirchnerismo van de la mano, cuando se viene la represión en clave judicial. Y no podemos perder tiempo, porque ello supone el pronto encarcelamiento de quienes estamos en la lucha permanente por los Derechos Humanos, los mismos que el Gobierno Nacional aduce defender pero que viola en la práctica.
La única forma de detener esta avanzada, este fantasma de la criminalización de la protesta social que abarcará a todas y todos los luchadores populares, es mediante la lucha sistemática porque la única que se pierde es la que se abandona.
Porque habrá que incrementar los fantasmas al kirchnerismo para que, de una buena vez, respete los derechos del pueblo y ello depende de nosotras y de nosotros...
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Comentarios
El pueblo, harto de sufrir injusticias, necesidades, ninguneos... debe soportar luchas internas del poder que sólo nos sirven para "joder" (uso la palabra desde su rima y como licencia poética) la absoluta falta de poesía que destina sus días.
Ésa es la Argentina de exportación, la de los medios masivos y las instituciones.
Pero está la Otra: Donde Pocho Vive en la acción y resurrección de Darío y Maxi, en esos seres cuasi anónimos para el poder pero que mucho los molesta y por lo que los persigue.
Es mi país y su gente que promete ¡AVOMPLA! sin fronteras nacionales pero muy populares.
¡Gracias Profesor!
EL TEMA PASA, CREO, POR UNA DEFINICIÓN CONTUNDENTE DE PARTE DE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS DESPEGADOS DE PARTIDISMOS MISERABLES... ¿LO PODREMOS LOGRAR???
ELLO CONSTITUYE UN DESAFÍO Y LA CONCRECIÓN DE UNA UTOPÍA, POSIBLE PERO NO FÁCIL DE LOGRAR... ¿PODREMOS? QUE ASÍ SEA.
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