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“Murió carbonizado, con esposas puestas” (APE)
Por Claudia Rafael “Ando de pobrecristo a tu recuerdo
Parece que Margarita pidiera permiso para hacer fluir la voz. Es -era- la mamá de Nelson Molas. El primero en morir de los cuatro chicos calcinados en la Alcaidía del Menor de Catamarca. Con sus 44 años, quince hijos, ella y su marido Julio buscan respuestas que ya temen no encontrarán jamás. “Era un buen hijo el nuestro”, dice la mujer. “Jalaba pegamento y esa mugre a veces le puede haber hecho hacer cosas malas. Pero era un buen muchacho”, cuenta en entrevista con APe mientras detrás de su voz en el teléfono asoma el berreo del más chiquito de los quince, que en noviembre cumplirá los dos años. - ¿Cómo se vive su ausencia? - Por momentos, me siento culpable por su ausencia. Pero…yo fui a ver a la jueza Nieto, le pedí que me lo entregara. Estaba en huelga de hambre y me dijo que el lunes. Yo le dije que si no me daba respuestas la iba a denunciar. Pero no me escuchó. Después vino el padre de Nelson Fernández, que vive acá al lado, a avisar que había llamas en la alcaidía. Los policías estaban comiendo tranquilamente y dijeron que no habían visto humo. Cuando llegamos me dijeron que estaban en el San Juan, en el Hospital de Niños. No sabíamos si estaba vivo, si estaba muerto. Nos decían que sí, que estaba internado. Pasaban las horas… pero no tuvimos una respuesta de verdad hasta las 10 de la noche en que tuvimos que ir a la morgue. Me lo entregaron en una bolsa a las diez de la noche. Margarita habla de impotencia. “Qué quiere que le diga… ¿nos tenemos que encadenar para que alguien pague? Hay cuatro muertos, hay elecciones y no hay humanidad”. Ese ramillete de hijos –desde el más pequeño, que da sus primeros pasos en el mundo al mayor, de 26- no llenarán jamás el lugar de Nelson. “El vacío que nos quedó no se ocupa con nada. Es el lugar de un hijo, con apenas 17 ¿vio? Un hijo que ya no está y no va a volver a estar nunca. Y la justicia, se lo digo porque lo sé bien, lo aprendí… la justicia se ríe en la cara de los pobres”. Fue el 9 de septiembre. Era viernes. Aquel día murieron Nelson Molas y Franco Sosa. Al día siguiente siguieron esa misma huella Nelson Fernández y Franco Nieva, que estaban internados con quemaduras de enorme gravedad. APenas 16 y 17 años. Con las alas quebradas por un sistema de opresión feroz. Que los hermanó entre las llamas con Diego, Miguel, Manuel y Elías, vidas donadas al infierno de los crueles en la masacre de la comisaría de Quilmes de la que hará mañana exactamente siete años. Nelson, Franco, Nelson, Franco. Cuatro ángeles, como pintaron en el frente de la casita precaria en el barrio Hipódromo de las afueras de San Fernando del Valle de Catamarca los profesores y compañeros de “Porcel”, como le decían de chico a Nelson Molas. - Margarita ¿qué lograron reconstruir de los últimos ratos de su hijo? - Dicen que los policías les dieron el encendedor. Habrán pensado “que larguen un poco de humo y después los sacamos”… dicen que les dijeron “a ver si tienen huevos para quemarse”. Y yo me pregunto, señora…¿acaso no tienen hermanos? ¿no tienen padres? ¿no tienen hijos? ¿qué les pasa? ¿No tienen humanidad? Leer más... Escribir un comentario Hits: 81
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